“CRÓNICA DE UNA VESÍCULA ENJUICIADA” Cuentos de verdad.

Esta crónica se desarrolló en una remota aldea, en uno de esos recónditos parajes que todavía existen en nuestra América Latina.

Francisca Vesícula, era una pueblerina normal, de carácter altivo y un poco soberbia. Habitó desde siempre en Valle Oscuro, nunca tuvo la posibilidad de emigrar permanentemente a ningún otro lugar, porque sus condiciones de vida hicieron imposible ese propósito, si es que alguna vez se lo trazó en su vida. Nació y creció en su Valle Oscuro sana y sin complicaciones; tuvo una vida un tanto excepcional, estudió en uno de los colegios más caros de la vecina “Ciudad Capital”, el centro urbano más importante en las cercanías de su pueblo.

Allá estudió Francisca y aprendió el idioma inglés. Corrió por el jardín en los recreos, comió de los hotdogs del Ricardo, también churritos y todas las demás cosas que se vendían en la tienda. Su vida colegial fue normal, como la de todas las demás niñas y niños del “Colegio de los Troyanos”. Tal vez las complicaciones más grandes fueron a causa de la discriminación que tuvo que soportar por el oscuro tono de su piel, el que, comparado con el resto de sus congéneres, se notaba demasiado; además de su pelo colochito, lo que salía de los parámetros normales de todos aquellos blanquitos niños. Eso la hizo crecer con un profundo complejo; el que arrastró durante toda su vida, al grado tal que se convirtió para ella en una obsesión casi demencial el tratar de ser reconocida y aceptada como una igual, por parte de quienes no tenían su mismas características físicas. No fue una brillante estudiante, fue “normalita”, mediana. Obtuvo su título de bachiller en el “Colegio de los Troyanos”, uno de los más caros y prestigiosos de “Ciudad Capital”.

Con todas las ansias de comerse el mundo, Francisca Vesícula vivió todo lo que suele ocurrirle a las señoritas que son mimadas a raíz de una tragedia que sufre la familia. Don Florentino Pepón, tuvo la desgracia de perder, en un accidente, a uno de sus hijos, quien era el alma de esa casa; después de su muerte y para compensar, le concedió a Francisca un par de caprichitos de más. La mandó a estudiar a una universidad prestigiosa de los Estados Unidos, a la Plikelhard University, no sin antes concederle los fondos necesarios para vivir un par de aventurillas por los exóticos destinos de la India, en donde conoció de las culturas esotéricas como el budismo, sintoísmo y todas esas, muy características de esas tierras. Tal vez fue entonces que conoció sobre el famoso Sai Baba, de quién se hizo adepta y ferviente seguidora. Cuentan en Valle Oscuro, que la semejanza de sus características físicas con el Sai Baba, colochos y morenos ambos, la hicieron crear esa doble fijación estética que diametralmente mantuvo durante toda su vida, la que unió al nivel de espiritualidad que le ofrecía el Sai.

Esos ejercicios filosóficos y espirituales, la llevaron a probar el hachís en aquellos remotos lugares, drogas que le permitían comunicarse con “la santidad” en muchos viajes de tele transportación y levitación que acostumbraba a hacer. Cuentan sus allegados que ella sustituyó el hachís, por la marihuana, ya que era más fácil obtenerla en la universidad, en Valle Oscuro y en Ciudad Capital.

Retomando la cronología de los hechos: Francisca Vesícula, logró centrarse un poco y se inscribió en la Universidad, en donde logró obtener un título en Filosofía. No se crea que fue un grado muy relevante, ya que para conseguirlo usó mil artimañas y trampitas, como inscribirse en cursos de “horticulería” para lograr los créditos necesarios. Tal vez lo más relevante que le sucedió a Francisca, es que fue roommate de un príncipe europeo, de Albert de Bratislava, una pequeña monarquía que basa sus ingresos en el turismo de “socialités” y los casinos.

Esa cercanía con la realeza europea, acrecentaron los siempre eternos complejos de Francisca, quien vio la oportunidad de ser reconocida, y ya no solo por los morochos o cheles desteñidos de Valle Oscuro o de Ciudad Capital. Ni más ni menos, sería, a su regreso, la “chera” de Albert de Bratislava. Hacía cuentas en sus fantasía de la envidia que eso despertaría en sus compañeras y compañeros que tanto la despreciaron por morenita. Así fue como Francisca Vesícula logró dos objetivos: sacar su grado en Filosofía y contar entre sus amistades a la realeza europea. Para Francisca, esta primera etapa de su vida era misión cumplida.

Regresó a Ciudad Capital, donde se casó con un divorciado importante de la sociedad, Eduardo Pórtico, a quien le llamaban Lalo. El era blanco, rubio y de ojos claros; lo que le vendría al pelo, para matizar sus complejos raciales. Se casó y procreó a sus dos hijos. La vida no fue tan fácil como aparentaba serlo para Francisca: le encomendaron un par de negocios familiares, relacionados con la productividad de un par de fincas; fue tan mala la gestión de Francisca Vesícula, que los familiares terminaron botándola del negocio, hasta con acusaciones de mala administración y faltantes. Francisca se enfrentó, por primera vez, al desempleo. Vivía gracias a las propiedades de Lalo y a los ingresos que, por su amplia cultura, éste recibía como compensación por dar clases. La vida de Francisca era sombría y con grandes nubarrones, en aquellos días.

Su padre, Florentino, preocupado por su futuro, movió las teclas que pudo y logró que la contrataran en una fundación, la que se encargaba de velar por el bienestar de comunidades importantes de Ciudad Capital. Allí Francisca hizo gala de unos dotes poco conocidos que guardaba en su interior: conspiró y traicionó para tratar de sustituir a la directora de la fundación, Mina Libanón. Mina, al darse cuenta, movió toda su influencia con la Junta Directiva de la Fundación, hasta lograr hacer que corrieran a Francisca. Otra vez, Francisca estaba sin empleo.

El Presidente de la Junta Directiva, Fridonio Cristonino, le quiso dar una oportunidad más a Francisca y la llevó a su Corporativo y la mantuvo allí, muy a pesar de que fracasó constantemente en las tareas que le encomendaban. Francisca no estaba para nada contenta con su vida por aquellos años de 1993 y 1994. Como dicen que “al más zoquete le dan el mejor rosquete “, a Don Cristonino se le ocurrió la brillante idea de cambiar a Francisca de empleo, para no dejarla en el aire. La propuso, para que fuera nombrada por la Junta de Accionista de la Casa Matriz de su Corporativo, como directora. Así llegó Francisca a ese puesto, el que la iba a catapultar posteriormente, como Presidenta de esa gran empresa.

Descubrió, de la noche a la mañana, que con una inusual verborrea, haciendo uso de la traición, la conspiración y otros métodos nada éticos, lograría colarse en el grupo de los influyentes del Corporativo. Todo surgió, cuando interpelaron a uno de los banqueros que estaban cuestionados por la política financiera del corporativo. Francisca logró salvar al influyente banquero, desde la posición de Presidenta del Comité que lo interpeló. Así fue como en menos de un año, Francisca se ganó la confianza del nuevo presidente de la empresa, don Mando Alirión, así como la de su hermana, Milanesa, quien era compañera de Francisca en el directorio. Logró también conquistar la adhesión de Tom Alirión, otro hermano del presidente. Así fue como hizo su círculo de poder, Francisca Vesícula. A quien, los Alirión, presentarían como la candidata a sustituir a don Mando en la presidencia de la empresa, cuando éste finalizara su período. Francisca Vesícula, ingresaba a las grandes ligas.

Así sucedió todo en aquellos días del 1999: Francisca estaba instalada en el puesto máximo de la empresa. En el coctel de presentación de la Junta Directiva, logró hacer venir a Albert de Bratislava; ya no podía nadie negar el linaje, la categoría, ni la valía de su poder. Era Francisca, la presidenta de la empresa más importante de su país, la empresa “La Esperanza”. Al inicio de su presidencia, muchos de los accionistas se mostraban muy molestos por los pocos resultados, al grado que los acosos y señalamientos estaban, en ese primer año de su mandato, a la orden del día. En eso, sucedió una gran catástrofe: una de las plantas de producción de la empresa se incendió, consumiendo las llamas 17 naves, dañando la maquinaria, las oficinas del corporativo y causando estragos hasta en los cientos de viviendas de los empleados, las que se ubicaban alrededor del sitio del siniestro. Francisca estaba en shock, pero logró tejer un plan de rescate para la empresa. Se puso los jeans, armó un comité con los mejores elementos que trabajaban en la empresa, y solicitó a la junta Directiva fondos ilimitados para atender la emergencia. Francisca, en ese año del 2001, se arremangó la blusa y se fajó con la tragedia. Hay algo que muy pocos saben: violando la confianza depositada en ella, se quedó con una importantísima cantidad del dinero que le fue entregado para solventar la crisis. Francisca hizo, entonces, sus primeros actos de desfalco en la empresa. Pasó, como dicen en nuestros pueblos, “de mendiga a millonaria”.

Una de las empresas con las cuales se tenía “alianzas económicas”, de origen asiático, por cierto, destinó más de $15,000,000 para que los empleados de las plantas que sufrieron el siniestro, reconstruyeran sus casas de habitación. Francisca, quién ya había probado las mieles de la ambición, vio otra oportunidad para hacerse más rica: ya que el presidente de la empresa china le envió el dinero a través de cheques girados a una cuenta de New York, cheques que le llegarían a su nombre, Francisca los redirigió a una cuenta en un país de Centroamérica, donde se envió una parte para una fundación de la empresa, la cual la había apoyado a ella en sus fines de convertirse en la presidenta, premiándola con $5,000,000. El resto del dinero lo desvió a unas cuentas suyas o de testaferros al caribe. La ambición de Francisca ya no tenía contención.

Sus desfalcos a la Empresa continuaron: ordenó a los directores vender las plantas de energía que tenían, por un precio irrisorio a unos mafiosos de Milán; quiso quitar y minimizar los beneficios de seguridad y salud a los empleados; utilizó la caja chica de la empresa para hacerse cada vez más rica. Así llegó a establecer una profunda relación con los empresarios más ricos e influyentes de Ciudad Capital; es más, muchos reportes e investigaciones de la época, señalan que Francisca Vesícula inyectó los capitales desfalcados a la empresa, en empresas e inversiones de estos nuevos amigos. Francisca era ya grande económicamente; era la gran doña Francisca Vesícula. Así terminó su ejercicio en la presidencia de la Empresa “La Esperanza”, la que en el 2004, quedó maltrecha y mal herida financieramente.

Francisca se dedicó a viajar por el mundo; pretendió crear organizaciones con otros empresarios en Miami y llevarlas hasta Washington, para tratar de “ser influyente”. Mónaco, Tahití, New York, Miami, Shelby, Porche, Yates, sexo, y otros tipos de pecado a los que se hizo adicta Francisca, la hicieron sentirse poderosa, la reina del mundo. El pobre Lalo, hombre bueno y de sentimientos nobles, tuvo que sufrir los desmanes de Francisca, todo por el profundo amor que sentía por ella y sus hijos.

Diez años después, apareció un documento de una auditoría internacional de la empresa “La Esperanza”. El documento mostraba la transacción que había sido girada por la empresa china para los fines establecidos, que eran ayudar a los empleados. El documento mostraba el desfalco. Fue citada Francisca a comparecer ante el Directorio de la empresa, no soportó el interrogatorio y los cuestionamientos y huyó. No acostumbrada a andar a salto de mata, creyendo que con su dinero e influencias podría sortear el asunto, se presentó (o la presentaron) ante la directiva. Pasó unos días, Francisca Vesícula, en las bartolinas de un centro policial, pero gracias a sus artimañas, consiguió en el 2014, que le dictaran medidas sustitutivas y hoy está arrestada en un penthouse del lujoso barrio de San Pepito. Allá está ella, esperando ser sometida y enjuiciada.

Francisca Vesícula, es la primera presidenta, mujer u hombre, enjuiciada por la empresa “La Esperanza”. Lucha, en el 2015, por evadir la justicia, usando tácticas jurídicas dilatorias. Hoy, paradójicamente, ha recurrido a postergar su vista pública, aduciendo una emergencia en la vesícula biliar. Por ridícula que parezca esta crónica, Francisca Vesícula está enjuiciada, y su vesícula vive la crónica de una muerte anunciada……ya que el 3 de Noviembre del 2015, a pesar de estar sana, será extirpada.

Acerca de Walter Araujo

Político de derecha. Nació en San Miguel, El Salvador el 21 de Sep. de 1964. Hijo de maestros; formado desde sus estudios básicos en el Instituto Católico de Oriente - Hermanos Maristas de San Miguel. Casado; orgulloso padre de 4 hijos. Miembro de Alianza Republicana Nacionalista desde su fundación hasta el 26 Septiembre del 2013. Candidato a la Alcaldía de San Salvador por GANA (2015), Magistrado Propietario en el Tribunal Supremo Electoral (2009-2014), Presidente del Tribunal Supremo Electoral (2004-2009), Presidente de UNIORE y Presidente del Protocolo de Tikal (2005-2006). Presidente (2001-2002), Vicepresidente (2000-2001, 2002-2003) y Secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa (1994-1997), Presidente de Foro de Presidentes Legislativos del Caribe y C.A. FOPREL (2001-2002). Jefe del Grupo Parlamentario de Arena (1997-2000), Presidente (2001-2002) y Director de Información de Arena (1995-2000), Diputado por 3 períodos legislativos durante (1994-2003), Secretario de la Comisión de Diálogo del Gobierno de El Salvador (1990-1992), Miembro de la Comisión para la Consolidación de la Paz COPAZ (1992-1994) y Miembro de la Juventud Republicana Nacionalista desde su fundación. Estudios Superiores en Jurisprudencia y Ciencias Sociales en Universidad José Matías Delgado. Cursos de Especialización en Derecho en la Universidad de Salamanca, Cursos de Administración y Gerencia Política en el INCAE. Graduado del Official Candidate School OCS en Fort Benning, GA (1982). Graduado del Curso de Guerra Política, Fu Hsing Kang, República de China (1990). Oficial Mayor de la Asamblea Legislativa (1987-1990) y Jefe de Operaciones en el Consejo Central de Elecciones (1985-1987).
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2 respuestas a “CRÓNICA DE UNA VESÍCULA ENJUICIADA” Cuentos de verdad.

  1. jajajajaja tá bueno…en verdad hoy tiembla Troya..!!! pero no es de fiarse de nadie..!!!! siga con estas novelas sarcasticas…yo soy uno que me fascina leerlas…

  2. Elias dijo:

    Muy bien hilvanado Walter!!..
    Se entiende en un 95%!!…
    Pero la maldad es tanta que hay que estar prevenido…

    Aunque todos sienten y perciben que nada pasara!…

    Se derrumbaria mucho y un efecto Domino se activaria al igual que el de la sra. impoluta de moda!..
    No crees Walter?

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