“La Derecha que soñamos”. Una redefinición impostergable.

 La existencia de una derecha, es natural en toda sociedad democrática. Igualmente natural, es la existencia, a la vez, de una izquierda. Las democracias más avanzadas y con instituciones más sólidas, son aquellas que han ampliado su espectro a participaciones más numerosas; algunas han creado movimientos políticos centristas, los cuales, indudablemente muy en contra de lo que pregonan sus precursores y liderazgos, siempre tienden a generar políticas hacia uno u otro extremo de la realidad. Así es que surgen movimientos o partidos políticos de centro izquierda y de centro derecha.         Nuestro país, El Salvador, no se excluye de esa realidad contrastante; por lo tanto, nuestra idea y aspiración es plantear una plataforma sencilla y clara de lo que creemos debe de ser la derecha que nuestro país necesita.

 Nuestra derecha debe de estar basada en principios doctrinarios sólidos y ordenados; por lo que debemos entrar, de lleno, a definir la cúspide de ellos utilizando un método sencillo y ancestral: la definición de una “escala de valores” que le de sustentación a la parte ideológica. Para que la derecha sea una “verdadera derecha”, es necesario reconocer, en primer lugar, la existencia de Dios. Deben de desecharse aquellas tonterías que señalan, dialécticamente, la separación del estado con la religión, o los que pregonan que los partidos políticos no son iglesias, ni cultos religiosos. La confusión que generan esas posiciones ambiguas e insustentables, ha sido la piedra angular para la pérdida de valores en la derecha mundial, latinoamericana y en nuestro país. Una cosa es respetar la pluralidad y la libertad religiosa, otra el pretender negar la esencia misma de la humanidad. Las personas de derecha, debemos de reconocer la existencia de Dios, el que hizo posible el regalo de la vida. En Sus manos debe de ponerse todo el esfuerzo y el porqué de la actividad política. Desde esta conceptualización de lo primario, una verdadera derecha, marcará su diferenciación y característica esencial. Dios es la inspiración, el motivo y la finalidad número uno de una Nueva Derecha.

 Es innegable la existencia de la pluralidad religiosa, pero católicos, evangélicos, protestantes, musulmanes, budistas, y todas las acepciones religiosas, tienen como realidad rectora la espiritualidad; es por ello, que las personas de derecha deben de ser respetuosas de la diversidad religiosa. El seguir los ejemplos y premisas espirituales como las del cristianismo, por ejemplo, son metas e ideales que pueden inspirar al comportamiento ético de una verdadera derecha. No matar, no robar, amar al prójimo como a uno mismo, son algunas de las normas que se deben de convertirse en los principios de los partidos de derecha, trasladándolos al sentido lógico de la política; es decir, a través de la adopción de principios plenos como: el “derecho a la vida”, “respeto a la propiedad ajena”, “lucha contra la corrupción”, y “la solidaridad”. El hombre y la mujer de la Derecha Nueva, deben de asumir la tarea de la creación de un marco de principios y valores para sus movimientos o partidos políticos; deben de encabezar su carta de constitución y escribirla, para posteriormente asumir ese marco valórico y trasladarla a cada acción política; deben de impregnar de ese comportamiento ético, cada posición política que se adopte. Por esto, es indispensable la elaboración profunda y completa de esta parte inicial de su existencia como entidad o como persona jurídica. La verdadera Derecha Nueva, encabeza su carta de constitución con Principios y Valores.

 El segundo paso lo constituye la definición del ¿por qué? y el ¿para qué? de la actividad política de la verdadera derecha. La respuesta es inminente: la derecha reconoce como propósito y actor principal a la “persona“. Toda actividad debe de tener como finalidad el bienestar del individuo. De aquí, parte la razón por la cual, la verdadera derecha, debe de asumir como propio, el marco de los derechos del individuo. Los fundamentales como: el derecho a la vida, a la intimidad, a la imagen, a la libertad en su más amplio sentido, y a todo aquello que es inherente al ser humano. También, los derechos a la educación, a la salud, a conformar y ver protegida a su familia, a la seguridad, y al trabajo. Por último, y no menos importantes: los derechos económicos y a la propiedad; asumiendo los derechos políticos, a la democracia, y a la participación en las decisiones, funcionamiento y configuración del estado; en fin, todos los derechos democráticos. Este segundo bloque de conceptos, debe de ser escrito y asumido como el compromiso de la Derecha Nueva para con todos los habitantes de la nación.

 El tercer acto de la configuración de la verdadera derecha, debe de ser su parte orgánica, su línea estructural, la que debe de desarrollar en unos estatutos modernos y democráticos. En esta parte, nuestro planteamiento lanza la propuesta para aquellos que deseen configurar un nuevo movimiento o partido político de Derecha Nueva. La verdadera derecha, debe de crear sus instrumentos con la máxima esencia democrática posible. Aquí aparece el cambio que proponemos, aquí gira y se establece la diferenciación de la Derecha Nueva con la “vieja derecha”. El máximo órgano de decisión en un partido político, no debe de ser más la Asamblea o Convención Nacional; la máxima autoridad en un partido de Derecha Nueva debe de ser “el afiliado”, lo que se conoce como “Las bases”. El dueño y rector de un partido político de Derecha Nueva, debe de ser el ser humano que, voluntariamente, ha decidido participar en ese partido político. Entonces, surge la pregunta: ¿Cómo lograr eso?

 Los estatutos de un partido nuevo de Derecha Nueva, deben de contener en su capítulo primero la definición del miembro o afiliado a la institución, para proceder a dotarlo de derechos, más que de obligaciones. El afiliado tiene que ser el dueño del partido, el que tome las decisiones trascendentales. Así, un nuevo partido de Derecha Nueva, luego de establecer los derechos del afiliado, que son los de poder elegir a sus autoridades partidarias a nivel municipal, departamental, nacional y sectorial, además de poder elegir a las personas que los representen en los cargos a elección popular, alcaldes, diputados, vice presidente y presidente del país, todo a través de una elección con voto directo, secreto y universal”, debe crear una base de afiliación; la que dé lugar a la creación de un padrón electoral único, en el que al afiliado se le asigne un número único, a efecto de que pueda ejercer sus derechos partidarios. Este registro electoral, debe de ser auditado; NO por las autoridades partidarias, sino que por un ente externo e independiente. En la filosofía y aspiración de la derecha nueva, esta tarea debería de recaer en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), por lo que hay que promover esta reforma para que la Ley de Partidos Políticos y el Código Electoral, permitan a esa institución llevar adelante esa tarea, garantizando el derecho de los afiliados.

 El movimiento o partido nuevo de Derecha Nueva, debe de crear un organismo de fiscalización y depuración de sus autoridades y funcionarios en cargos por designación o elección popular; una especie de “Comisión Especial de Investigación y Depuración partidaria”, fuerte y dotada de la fuerza legal, para solicitar remociones, pedir renuncias y poder separar a aquellas personas a las que se les compruebe comportamientos que rijan contra los principios, valores y normas del partido. La depuración debe de ser una política permanente de un partido de Derecha Nueva.

 El financiamiento político, es vital en el tema de la independencia partidaria. Toda contribución, donación o cuota económica , en especie o lo que signifique aporte y recursos para el partido, debe de ser público para todos los miembros del partido y para el país. Un partido nuevo de Derecha Nueva, debe de basar su transparencia en la claridad y rectitud de sus finanzas; además, debe de ser independiente de poderes económicos grupales o particulares. En un partido de filosofía de derecha nueva, el único interés es el del “bien común” , el interés de los salvadoreños.

 La formación política es vital para un proyecto de “derecha nueva”. Debe de crearse un verdadero “Centro de formación e investigación de la realidad nacional”; y debe de ser esto, prioridad permanente, con una ejecución práctica, sólida y seria. Solo así, los miembros de un partido de “derecha nueva”, estarán preparados para el debate y la generación de propuestas que contribuyan al desarrollo de la nación.

 Una de las innovaciones de un nuevo partido de Derecha Nueva, es la creación de un sistema de correcciones y consolidaciones de la actividad partidaria. Esto significa: realizar periódicamente, (cada dos años), y después de cada evento electoral, congresos; con amplia representación nacional, para discutir el “estado del partido y sus políticas”. De estos congresos y de sus resultados, se debe de informar a la base de afiliados y al país. Es así, como un partido de filosofía de derecha nueva se auto fiscaliza y se auto controla, dando pie a correcciones, producto de las desviaciones políticas o los errores.

 El nuevo partido de Derecha Nueva, debe de contar con instrumentos de comunicación y divulgación internos y externos. Estos instrumentos deben de abarcar todas las modalidades que permitan la modernización. Divulgar el pensamiento y la acción con argumentos, para que hasta el último afiliado esté enterado de la actividad, posición y planteamiento del partido. Esta comunicación debe de constituir la voz oficial de un partido de Derecha Nueva.

 Una vez constituido, formado, organizado y en funcionamiento, un partido de Derecha Nueva, debe de asumir su rol con consistencia. Si es gobierno, ser un gobierno democrático, probo, incluyente, capaz, eficaz, y conciliador. Si es de oposición, asumir su rol crítico, racional, propositivo, y argumentativo. Un partido de derecha nueva, debe de buscar el dialogo permanente con las demás fuerzas políticas; con TODAS, sin excepción. Con las gremiales y sectores productivos, debe de ser consecuente; primero con el bienestar del país, para luego buscar brindar la concesión y el apoyo particular. Un partido de derecha nueva, debe de ser objetivo, racional y serio.

 Esto no puede seguir siendo un sueño, el país necesita de una derecha nueva sólida y real, humana y sencilla. Necesita una derecha nueva incluyente, preocupada por los pobres y sus necesidades. Necesita, El Salvador, de una derecha nueva solidaria. No se puede seguir viendo al país con los antiguos lentes microscópicos de la “vieja derecha”. La izquierda de El Salvador, ha cambiado; eso es bueno para el país- que cambie, que evolucione y se modernice; que pueda competir en igualdad de oportunidades. La derecha nueva debe de ver a la izquierda, no como un enemigo natural, sino como un contendiente o adversario coyuntural, por una simple y sencilla razón: “todos somos hermanos salvadoreños, y esta patria es de todos”.

 Esta es la “la derecha que soñamos”. Ojalá que algún día la podamos ver o hacer realidad. El comportamiento de “la vieja derecha” es insostenible, nuestra paciencia está al límite. Quizá, si esto no da un cambio sustancial y comprobable, miles de salvadoreños nos lanzaremos a la aventura de crear un nuevo partido de Derecha Nueva, uno que no sea igual a los demás, uno que sea diferente, uno que haga realidad…. “la derecha que soñamos”.

Acerca de Walter Araujo

Político de derecha. Nació en San Miguel, El Salvador el 21 de Sep. de 1964. Hijo de maestros; formado desde sus estudios básicos en el Instituto Católico de Oriente - Hermanos Maristas de San Miguel. Casado; orgulloso padre de 4 hijos. Miembro de Alianza Republicana Nacionalista desde su fundación hasta el 26 Septiembre del 2013. Candidato a la Alcaldía de San Salvador por GANA (2015), Magistrado Propietario en el Tribunal Supremo Electoral (2009-2014), Presidente del Tribunal Supremo Electoral (2004-2009), Presidente de UNIORE y Presidente del Protocolo de Tikal (2005-2006). Presidente (2001-2002), Vicepresidente (2000-2001, 2002-2003) y Secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa (1994-1997), Presidente de Foro de Presidentes Legislativos del Caribe y C.A. FOPREL (2001-2002). Jefe del Grupo Parlamentario de Arena (1997-2000), Presidente (2001-2002) y Director de Información de Arena (1995-2000), Diputado por 3 períodos legislativos durante (1994-2003), Secretario de la Comisión de Diálogo del Gobierno de El Salvador (1990-1992), Miembro de la Comisión para la Consolidación de la Paz COPAZ (1992-1994) y Miembro de la Juventud Republicana Nacionalista desde su fundación. Estudios Superiores en Jurisprudencia y Ciencias Sociales en Universidad José Matías Delgado. Cursos de Especialización en Derecho en la Universidad de Salamanca, Cursos de Administración y Gerencia Política en el INCAE. Graduado del Official Candidate School OCS en Fort Benning, GA (1982). Graduado del Curso de Guerra Política, Fu Hsing Kang, República de China (1990). Oficial Mayor de la Asamblea Legislativa (1987-1990) y Jefe de Operaciones en el Consejo Central de Elecciones (1985-1987).
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  1. gracias  x  su   carta  asido   de  gran  ayuda  y comprencion  para  mi   mil  gracias  de  verda    att  Jesus

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