El socialismo tampoco es un cuento.

 

por Geovani Galeas

  El llamado socialismo real, fundado en la interpretación leninista del marxismo, resultó ser solo un cuento o más bien una  pesadilla que duró 74 años, desde la revolución de octibre 1917 hasta la disolución de la Unión Soviética, y del bloque comunista internacional, en 1991. Pero eso es solo el pasado vergonzante de una izquierda que quiso alcanzar la igualdad a costa de suprimir la libertad.

  En cambio el socialismo democrático, esa variante del marxismo propuesta por Eduard Berstein, consistente en el esfuerzo por conciliar la igualdad y la libertad, produjo los años de mayor bonanza económica, cohesión social y estabilidad política en los países más avanzados de Europa, y es aún una promesa alentadora para los países de la periferia subdesarrollada.

  En la teoría de Carlos Marx, el socialismo aparece como una consecuencia del desarrollo capitalista, y por lo tanto los escenarios naturales de la revolución serían los países centrales industrialmente desarrollados. Lenin no pudo o no quiso entender ese principio fundamental, y para justificar su imposible revolución obrera en una Rusia básicamente agraria y aun semifeudal postuló, a contrapelo de Marx, que el socialismo no era necesariamente una consecuencia del desarrollo industrial sino que podía ser también un medio para alcanzar ese desarrollo.

  En resumidas cuentas, y a la luz de los 74 años de vigencia de su experimento de ingeniería social, el leninismo fue una forma de poner la carreta delante de los bueyes. Este error garrafal explica también el fracaso estrepitoso de los proyectos de repúblicas socialistas, en realidad simples dictaduras o satrapías, que proliferaron en el subdesarrollo asiático, africano y latinoamericano. Berstein por su parte, no negó la revolución sino que entendió que la reforma del sistema capitalista era un paso previo. Si para Lenin el camino al socialismo pasaba necesariamente por la imposición violenta de dictadura del proletariado, para Berstein ese camino pasaba más bien por un pacto razonable entre el mundo del capital y el mundo del trabajo. Evidentemente, la consecuencia de ese pacto sería el continuo avance y mejoramiento de la democracia política, en general, y de la justicia laboral en particular.

  El famoso Hombre Nuevo que en vano buscó la izquierda, desde Lenin hasta el Che Guevara, ya existía en el Proyecto Ilustrado de los liberales y se llama Ciudadano.

  En la vía leninista, y esto es perfectamente verificable en la experiencia histórica concreta, hay siempre un proceso o patrón degenerativo invariable: la sociedad delega en la clase obrera, la clase obrera delega en el partido, el partido delega en la comisión política y, finalmente, la comisión política delega en el secretario general.

  Esa es la razón por la cual, por ejemplo, en ninguno de los llamados Estados proletarios u obreros hubo nunca libertad de asociación sindical independiente, ni derecho de huelga y ni siquiera obreros en la dirección del partido.

  El socialismo democrático, en cambio, ha producido en Europa sociedades más justas, libres, prósperas e igualitarias al punto de que, aun cuando los partidos socialdemócratas pierden eventualmente el poder a manos de opciones políticas menos progresistas, los derechos conquistados y constitucionalizados por esas sociedades resultan muy difícilmente reversibles.

  Queda claro pues que, en determinados momentos y circunstancias de la historia, el tema de la justicia y del progreso no se dirime entre las alternativas representadas por la derecha y la izquierda, sino por la contraposición de carácter más transversal entre el autoritarismo y la democracia.

Acerca de Walter Araujo

Político de derecha. Nació en San Miguel, El Salvador el 21 de Sep. de 1964. Hijo de maestros; formado desde sus estudios básicos en el Instituto Católico de Oriente - Hermanos Maristas de San Miguel. Casado; orgulloso padre de 4 hijos. Miembro de Alianza Republicana Nacionalista desde su fundación hasta el 26 Septiembre del 2013. Candidato a la Alcaldía de San Salvador por GANA (2015), Magistrado Propietario en el Tribunal Supremo Electoral (2009-2014), Presidente del Tribunal Supremo Electoral (2004-2009), Presidente de UNIORE y Presidente del Protocolo de Tikal (2005-2006). Presidente (2001-2002), Vicepresidente (2000-2001, 2002-2003) y Secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa (1994-1997), Presidente de Foro de Presidentes Legislativos del Caribe y C.A. FOPREL (2001-2002). Jefe del Grupo Parlamentario de Arena (1997-2000), Presidente (2001-2002) y Director de Información de Arena (1995-2000), Diputado por 3 períodos legislativos durante (1994-2003), Secretario de la Comisión de Diálogo del Gobierno de El Salvador (1990-1992), Miembro de la Comisión para la Consolidación de la Paz COPAZ (1992-1994) y Miembro de la Juventud Republicana Nacionalista desde su fundación. Estudios Superiores en Jurisprudencia y Ciencias Sociales en Universidad José Matías Delgado. Cursos de Especialización en Derecho en la Universidad de Salamanca, Cursos de Administración y Gerencia Política en el INCAE. Graduado del Official Candidate School OCS en Fort Benning, GA (1982). Graduado del Curso de Guerra Política, Fu Hsing Kang, República de China (1990). Oficial Mayor de la Asamblea Legislativa (1987-1990) y Jefe de Operaciones en el Consejo Central de Elecciones (1985-1987).
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